Adiós a la bollería de las seis
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A las seis de la tarde me entraba el hambre y caía en la bollería de la máquina del trabajo. Ahora me llevo CandiSlim preparado en una botella con agua fría.
El sabor a chocolate me quita el antojo de dulce. Lo acompaño de una manzana o unas fresas y llego a la cena sin desesperarme ni asaltar la nevera.
— Cristina T., 32 años, Hospitalet de Llobregat







